Escocia es un país que me tiene atrapada. Sus campos verdes, su clima frío y húmedo y sus lagos y paisajes que son sacados de un cuento de hadas. La herencia del pasado enriquecido con la magia y las costumbres se respira en cada rincón escondido y se funde con el presente, transportándote a otro mundo.

Muchas personas piensan que la lluvia, la humedad y el cielo nublado son elementos climatológicos fatales para que una boda sea perfecta. Pero una boda en Escocia, es uno de los lugares ideales para una boda internacional de 10.

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Una de las tradiciones realizada en la ceremonia y que me encanta por ser muy romántica y especial, es el Handsfasting. Consiste en un ritual para simbolizar la unidad del nuevo matrimonio, en el que los novios entrelazan sus manos, unidas por una cuerda o cordón.
Otra tradición es la vestimenta del novio. ¿Quién no ha visto alguna vez la falda escocesa? El novio en vez de traje o chaqué pueden optar por ponerse un kilt confeccionado en tartán.

Mientras las novias, es tradición el llevar una ramita de brezo blanco en el pelo, al considerarlo como augurio de buena suerte para los recién casados.
Con la música, la gaita escocesa es una elección, que sin duda, es perfecta. El sonido de cada nota te hipnotiza y te lleva a épocas pasadas. Clásico y romántico. Una unión ideal. Además, también, era tradición (y suele hacerse en muchas de las bodas) el tocar la gaita a la salida de la Iglesia, también para dar buena suerte a los novios.

El encanto de Escocia enamorará a más de una, como lo ha hecho conmigo. No importa que la boda se realice en pleno invierno o en el caluroso verano. ¡Todas las estaciones son perfectas para celebrarla!