Buenas noches personitas encantadoras, hoy publico la entrada casi de noche, lo sé, pero es que aquí la servidora no para (y también  se ha ido de vacaciones de Pascua, todo hay que decirlo).

¡Qué relax!

Pero no creáis que mi cabeza no paraba de darle vueltas a qué entrada subir al blog, porque tengo tantas ideas que me es muy difícil organizarme cuando escribiros esas ideas que quiero relataros.

En fin, que seguro que queréis ya leer de qué va la historia de hoy, así que no me voy a demorar más. Y sí, hoy os traigo de nuevo un “Indagando sobre el origen de…” y es que la verdad es que me ha gustado mucho esta pequeña sección del blog, ya sabéis lo acérrima que soy a contar las historias detrás de esos pequeños objetos que nos acompañan a lo largo de nuestra boda.

¿Cómo he elegido la prenda de la cual conoceremos un poco su pasado? Pues resulta que tengo una conocida que se casa en unos meses y subió el regalo que le hizo una amiga suya (una liga en un cofre del tesoro) y aparte de que me pareció una idea y regalo súper adorable y emotivo, pues me sirvió a mí para inspirarme en esta entrada. Así que ahí va.

liga

Por suerte para todas las novias, las cosas no son como en el s.XIV ya que si no más de una acabaría con el pobre vestido hecho harapos y se llevaría un gran disgusto. Y es que se intuye que antes de que se pusiera de moda llevar la liga en la boda, lo que se estilaba era que los invitados cortaran trozos del vestido de la novia para tener su pequeño trozo de felicidad. (Un poco brusco y peligroso lo veo yo esto, porque si imaginamos que en las cortes de Francia que fue donde empezó a llevarse a cabo estas tradiciones, llegaban muchos invitados y todos querían un trozo del vestido y sólo hay uno…los cálculos no salen) (además de que la novia se gasta un dineral en el vestido y encima se lo rompen).

Después de unos cuantos años se ve que se les encendió la bombilla del cerebro y se dieron cuenta de que eso no podía seguir así. Y entonces fue cuando surgió la idea de que la novia llevara su liga debajo de su vestido y que luego ella fuera la que se la quitara y la lanzara o entregara a quién quisiera. Pero el problema residía en que se lo tenía que dar a los hombres solteros y claro…habrán algunos que no les gusta casarse y formar una “vida social acorde de la época” (no me gusta la frase hecha de “sentar la cabeza”, pero vosotras me entendéis). Así que los hombres solteros que sí deseaban encontrar a su futura mujer y vivir felices para siempre, también se peleaban por conseguir aquel preciado objeto que regalaba la novia. Las partes buenas eran que era más barato que un vestido, que era la novia la que lo entregaba…pero la pequeña disputa por la prenda, todavía continuaba y hasta incluso había incidentes con la novia.

Y para parar todo esto, el novio dijo “Eh, es mi mujer, pues se la quito yo y ningún hombre se acerca a ella para quitársela”. Bueno, tal vez no lo dijo así, pero fue lo que pasó. Como antes los hombres solteros de las bodas perseguían a la novia hasta que se la quitaba, pues ahora era el marido el encargado de quitársela. Y muchos años después se estableció que se dedicara un momento específico de la boda para llevar a cabo esta tradición.

Después de eso cada país o cada uno hace lo que quiere con la liga. Unos se la quita el novio sin utilizar las manos, otros son ellas quiénes se la quitan y se la regalan a alguna amiga o incluso tienen más para dárselas a más solteras, o es el chico quién se la quita dulcemente para entregársela a los solteros o solteras…Y si no hay dinero o ganas de tener varias ligas preparadas (por si no sabemos a qué persona regalárselo) hay quienes cortan en trocitos la liga y la subastan o lo entregan por preferencia.

liguero-pinterest2

Y eso es toda la historia detrás de la liga: fue un complemento que sirvió para que el vestido de la novia siguiera intacto y utilizada como símbolo de felicidad.

En cuanto a mí, sabéis que me encanta decir mi opinión, yo creo que sí que llevare liga en mi boda porque sí que es algo que me hace gracia, y me resulta divertido y tiene su tono de picante y humor que hará que la boda tenga su momento divertido. Lo que no sé es qué haré con la liga, supongo que a mí me gustaría quedármela (al igual que el vestido) pero no descarto la idea de cortarla o tener unas cuantas para mis mejores amigas que sé que se habrán desvivido conmigo a la hora de organizar ese día tan especial.

Sé que estoy adelantando muchos acontecimientos y que nunca sabremos qué haremos en un futuro, pero…¿y lo bonito que es soñar? ¡Aprovechemos algo que es gratis y que nos da tanta felicidad! ¿Y vosotras? ¿Llevaréis liga? ¿Será de algún color en especial? (Otro día intentaré hablar sobre el significado de ciertos colores en las bodas), ¿os imaginábais esta historia? Ay, lo que me gusta a mí poder escribir estas cosas y ayudaros a que conozcáis un poco más sobre este evento que a mí me tiene enamoradísima.

Espero que tengáis una semana llena de sonrisas preciosas, y recordad que éste es un espacio en el que el soñar despierto está más que permitido y en el que sonreír no sólo es una posibilidad.

Muchos besos.